



Una emblemática obra de reconstrucción histórica y patrimonial que rinde homenaje a los orígenes y a la identidad del pueblo de Turdera. La pintura destaca en primer plano la figura histórica de Puig, sosteniendo los planos del trazado urbano, enmarcado por la icónica estación de tren, el templo parroquial y los tranvías que marcaron el dinamismo de la época.
Con una rica paleta cromática y un minucioso detalle en la arquitectura, la indumentaria y los medios de transporte de época, esta pieza rescata la memoria colectiva y el espíritu fundador de la localidad. Una obra imprescindible para coleccionistas, instituciones y apasionados de la historia y el patrimonio local.